UN DÍA EN EL CAMPAMENTO

El día solía empezar muy de mañana. Nos levantábamos cerca de las cinco de la mañana, luego hacíamos la devoción matutina, empezábamos el día con Dios. Después procedíamos a asearnos, tomábamos desayuno el cuál era delicioso aunque a algunos no les gustaba y no entendía el porqué.
Las actividades del día empezaban con el culto general y luego las barras, competencias y apoyo entre nosotros. El almuerzo y luego más actividades que disfrutar.

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